La visión es un proceso neurológico en el que estan implicadas 35 areas cerebrales.

La optometría comportamental estudia el proceso y el rendimiento visual a nivel cerebral y trabaja mediante ejercicios personalizados, la recuperación o la estimulación de estos.

Mediante ejercicios personalizados trabajamos a nivel motor y sensorial a través de las vias de entradas visuales y auditivas para que haya una respuesta rápida y efectiva.

Para mejorar el funcionamiento visual se trabajan los movimientos oculares, la acomodación, la integración binocular, la lateralidad y direccionalidad, así como también las habilidades perceptivas y motrices para hacer un trabajo global.
De está manera conseguimos el máximo rendimiento de nuestro sistema visual.

Según el caso, existen diversas técnicas de trabajo, desde las funcionales hasta el trabajo con tecnología de última generación.

Entrenamiento visual deportivo

El entrenamiento visual deportivo, es una disciplina personalizada y diseñada para deportistas, donde se somete al usuario a una serie de ejercicios, permitiéndonos de esta manera potenciar:

  • Concentración
  • Visión periférica
  • Coordinación ojo-mano-pie
  • Agudeza visual estática
  • Agudeza visual dinámica
  • Estereopsis
  • Tiempo y velocidad de reacción
  • Visión binocular
  • Sensibilidad al contraste
  • Percepción del espacio


Todas estas habilidades  implican el entrenamiento de múltiples capacidades, oculares, cerebrales y físicas. De esta manera podemos obtener  un mayor éxito en las actividades deportivas.

Neuroestimulación visual

Diversas patologías neurológicas producen una disminución de las habilidades visuales.

Un entrenamiento personalizado, monitorizado por un experto, permite que mediante la estimulación multisensorial, se puedan producir modificaciones neuronales, que son la base de la plasticidad cerebral.

De esta manera el paciente podrá potenciar sus habilidades cognitivas.

 Destinada a:

  • Pacientes con lesiones cerebrales congénitas
  • Pacientes con lesiones cerebrales traumáticas
  • Pacientes con lesiones cerebrales degenerativas

Baja visión

Un paciente tiene baja vision cuando tras la mejor corrección óptica, su agudeza visual es menor o igual a 0.3, o su campo visual es inferior a 20º.

Diferentes enfermedades oculares pueden ser el origen de la baja visión.

Ejemplo de ellas son:

  • DMAE (Degeneración mácula asociada a la edad)
  • Retinopatia diabética
  • Glaucoma
  • Retinosis Pigmentaría entre otras.

Potenciar el resto visual, es clave para una mejor calidad de vida.  Un entrenamiento personalizado, monitorizado por un experto, sumado a las ayudas ópticas, permiten recuperar la funcionalidad para ciertas actividades cotidianas y poder mejorar la calidad de vida del paciente.

Dificultades de aprendizaje

Dado que a través de la visión recibimos más de un 70% de la información de nuestro entorno, cualquier interferencia en las habilidades visuales impide un desarrollo adecuado a nivel físico e intelectual

Las habilidades visuales básicas son:

Agudeza visual: Es la capacidad de ver nítidamente tanto de lejos como de cerca

Acomodación: Mantener la nitidez al realizar cambios rápidos de enfoque de lejos a cerca y viceversa. Es una acción necesaria para mantener la atención visual.

Integración binocular: Es la capacidad para coordinar los dos ojos y es importante para la visión en relieve

Movimientos oculares: Permiten la fijación, la precisión y la velocidad para un buen seguimiento en la lectura y la escritura

Lateralidad: Es la consciencia de la derecha y la izquierda en un mismo espacio. Importante en la eficacia lectora y la direccionalidad de letras y nombres.

Percepción visual: Habilidad para reconocer información, visualizarla, memorizarla y interpretarla de forma correcta.

Estrabismo

Es la desviación de la alineación de un ojo respecto al otro e implica una descordinación de la musculatura ocular.

El estrabismo se desarrolla de forma congénita, durante la infancia o después de un traumatismo o patología ocular y puede causar una ambliopia.

Ambliopias

La ambliopia también conocida como ojo vago, es la disminución de la capacidad visual de una ojo o los dos por falta de uso durante el aprendizaje visual, es una patología desarrollada en la infancia y si no se trata persiste en la edad adulta.

En muchos casos no da síntomas, por tanto es importante un buen diagnóstico. Las causas pueden ser orgánicas, por una gran diferencia de graduación entre un ojo y otro, un estrabismo o bien por un defecto óptico.

Control de la miopía

Mediante tratamientos específicos se puede evitar o retardar la progresión de la miopía durante la infancia o la adolescencia reduciendo el estrés y la fatiga visual asociada al desarrollo y la progresión de esta.

Reflejos primitivos

Los reflejos primitivos o arcaicos son un conjunto de movimientos involuntarios realizados por los recién nacidos ante diversos estímulos sensoriales, que les permitirán la supervivencia en las primeras semanas de vida. Estos movimientos involuntarios van desapareciendo durante los primeros meses o años de vida y se van transformando en movimientos cada vez más voluntarios.

Cada reflejo tiene una determinada función pero, si no se integran adecuadamente durante el desarrollo de los recién nacidos, interferirán en la correcta maduración del sistema nervioso central y dificultará la adquisición de nuevas habilidades, así como los movimientos voluntarios y funcionales.

Deficiencias en estos reflejos pueden provocar:

  • Un tono muscular más bajo
  • Tono muscular normal, pobre en equilibrio y coordinación
  • Que sea patoso en el deporte, se tropieza y choca mucho
  • Les cuesta estar sentados, adoptan malas posturas en la mesa, estirándose, se sientan en W o caminan de puntillas
  • Dificultades oculomotoras de percepción visual y de espacio
  • Dificultad de concentración y lateralidad
  • Problemas de lecto-escritura y confundir unas letras por otras
  • Dificultad de tareas de motricidad fina.
  • Acostumbran a ser niños excesivamente miedosos, inseguros, dependientes …